Empresas de EE. UU., Eslovaquia y Japón desarrollan vehículos híbridos tierra-aire, mientras Tesla Roadster atrae atención con propulsores para saltos breves.
Tesla no es el único: así avanza la carrera por el aire
El anuncio del nuevo Tesla Roadster, capaz de realizar saltos breves mediante propulsores, reavivó el interés por los autos voladores. Sin embargo, al menos cinco empresas llevan años desarrollando proyectos similares o más avanzados, con distintos niveles de madurez técnica y comercial.
Las propuestas van desde vehículos con alas retráctiles hasta aeronaves eléctricas diseñadas para servicios de transporte urbano. Algunas ya completaron pruebas de vuelo o lograron certificaciones específicas, mientras otras permanecen en fase de prototipo o buscan cumplir los requisitos para operar comercialmente.
AirCar, el más avanzado en certificación
La compañía eslovaca Klein Vision desarrolla el AirCar, un vehículo que circula por carretera y se convierte en aeronave ligera al desplegar alas y una estructura de cola. La transformación entre ambas configuraciones toma aproximadamente dos minutos, según la empresa.
El modelo completó pruebas de vuelo y obtuvo una certificación en Eslovaquia, lo que lo distingue de otros proyectos que aún no superaron esa etapa. Sin embargo, su diseño requiere condiciones de operación propias de una aeronave, por lo que no ofrece la misma flexibilidad que un automóvil convencional para despegar o aterrizar.
Los proyectos estadounidenses en desarrollo
Alef Aeronautics trabaja en el Model A, un vehículo eléctrico diseñado para circular por carretera y elevarse mediante despegue y aterrizaje vertical, lo que eliminaría la necesidad de una pista convencional. El proyecto se encuentra en una etapa temprana de fabricación y depende de superar pruebas técnicas y procesos de certificación.
Por su parte, Samson Sky desarrolla el Switchblade, un modelo de tres ruedas con alas y cola desplegables para el vuelo, sin necesidad de trasladarlo en remolque hasta un aeropuerto. La empresa avanza en pruebas de vuelo y trabaja para cumplir los requisitos de homologación que permitan su comercialización.
Asimismo, Joby Aviation impulsa una aeronave eléctrica de despegue y aterrizaje vertical orientada a servicios de taxis aéreos urbanos, y avanza en su proceso de certificación antes de ampliar operaciones comerciales.
Propuestas desde Asia y el concepto madre nodriza
XPeng AeroHT desarrolla el Land Aircraft Carrier, un sistema que combina un vehículo terrestre de seis ruedas con una aeronave eléctrica desmontable para dos personas. La propuesta busca que los usuarios transporten el módulo aéreo y lo desplieguen cuando necesiten volar.
SkyDrive, de Japón, trabaja también en aeronaves eléctricas de despegue y aterrizaje vertical para transporte urbano y avanza en procesos de certificación similares a los de Joby Aviation.
Seguridad y regulación, los obstáculos pendientes
Más allá de la tecnología, los fabricantes deben demostrar que sus vehículos operan de forma segura, cumplen normas aeronáuticas y garantizan un mantenimiento adecuado. También deben definir dónde podrán despegar y aterrizar, cómo compartirán el espacio aéreo con otras aeronaves y qué formación requerirán sus operadores.
Ninguno de estos proyectos ha eliminado todavía los principales desafíos relacionados con la seguridad, la regulación y la gestión del espacio aéreo, por lo que las propuestas actuales no están listas para sustituir a los vehículos convencionales.




