Juan Corvalán, director del Laboratorio de IA de la UBA, alertó que los empleos cognitivos de alto nivel son los más expuestos al reemplazo automatizado en el corto plazo.
Corvalán señaló que la automatización afecta con mayor velocidad a quienes realizan tareas digitales repetitivas. «Ser plomero hoy, estudiar plomería, tiene muchas más chances de empleabilidad que, por ejemplo, si estás trabajando de hacer posteos en las redes sociales», indicó durante una entrevista en Infobae al Amanecer.
El especialista explicó que los agentes de inteligencia artificial ya pueden asumir funciones completas de ese tipo de trabajo. «Los agentes de IA pueden prepararte el posteo, sacarlo, hacer una estimación de métricas y muchas cosas más vinculadas a ese trabajo», enumeró.
Sin embargo, rechazó que profesiones como programación, abogacía o contabilidad vayan a desaparecer por completo. «El ingeniero en sistemas de alto nivel es muy importante», afirmó, y precisó que quienes tienen experiencia migran hacia funciones de revisión y ciberseguridad sobre los resultados que producen las herramientas.
Los puestos no desaparecen, se transforman
Corvalán cuestionó las predicciones de desempleo masivo y propuso considerar que los empleos incorporan nuevas tareas en lugar de extinguirse. Para ilustrarlo, comparó la cantidad de funciones que tenía un mismo puesto décadas atrás con las actuales. «Cuando vos analizás un trabajo, hace 50 años tenía 12 tareas. Analizás el mismo trabajo de hoy, tiene 120», indicó.
Definió ese error de cálculo como un «sesgo de proyección». «Yo me imagino cómo se va a extinguir el laburo de hoy en función de que no conozco las tareas del mañana», explicó. Agregó que «se extinguen tareas, se renuevan tareas y la lógica de trabajo se expande».
Para ilustrar por qué el rendimiento superior de una máquina no elimina la demanda humana, recurrió al ajedrez. «Si ya Deep Blue le ganó a Kasparov, las máquinas juegan millones de veces mejor. ¿Por qué la industria del ajedrez creció? Porque los humanos no querían consumir máquinas jugando», argumentó.
IA de frontera y acceso a infraestructura crítica, el riesgo mayor
Corvalán diferenció las herramientas disponibles para pequeñas empresas de los sistemas que se desarrollan en los grandes laboratorios tecnológicos de Estados Unidos. «Está la IA de frontera, la IA muy autónoma, que tiene mucha agencia, que se está experimentando en grandes laboratorios en Estados Unidos. Esa es una IA», señaló.
Precisó que el peligro aumenta cuando esos agentes tienen acceso a sectores sensibles. «Esa IA es riesgosa en el corto plazo si, por ejemplo, tiene acceso a infraestructura crítica como redes de energía, laboratorios de biotecnología», afirmó.
Al respecto, cuestionó a referentes de la industria como Dario Amodei, Sam Altman y Elon Musk por combinar promesas sobre el potencial de sus productos con pedidos de regulación estatal. «Están generando hace años una situación bastante bipolar», sostuvo. Según su lectura, ese pedido apunta a reducir responsabilidades: «Yo creo que lo hacen en primer lugar para tratar de eximirse de responsabilidad».
«Sedentarismo cognitivo masivo» y uso terapéutico de ChatGPT
El director del laboratorio advirtió sobre un fenómeno que denominó «sedentarismo cognitivo masivo»: la reducción de actividad mental que genera la delegación de tareas en sistemas de IA. «Esta IA va a hacer que tengamos menos actividad cognitiva», señaló, comparándolo con el efecto que tuvieron las máquinas sobre la actividad física.
Como ejemplo concreto, mencionó el uso que hacen algunos usuarios de ChatGPT. «Hay gente que hoy el uso más frecuente de ChatGPT es asistencia terapéutica. O sea, las personas le dicen: ‘Hola, me siento mal’, y se lo dicen a ChatGPT», advirtió.
Asimismo, planteó una pregunta sobre el impacto en niños. «Pensemos que un chico de siete años no esté manipulado por una IA y su lóbulo frontal no pueda entender lo que está pasando en esa dinámica», formuló.
Encuentro sobre IA convocado por la UBA y el Vaticano
Corvalán también mencionó el encuentro «Sabiduría y Dignidad en tiempos de la IA», previsto para los días 15 y 16 de octubre, organizado por la Facultad de Derecho de la UBA, la Conferencia Episcopal Argentina y la Academia Vaticana de Ciencias Sociales.
El investigador recomendó leer el documento papal dedicado a esta materia con independencia de las creencias personales del lector. «Yo le recomendaría leer la encíclica del papa sobre la IA», expresó.




