Florence cuestionó la respuesta institucional tras la demanda civil de una exalumna que acusa a siete miembros de una fraternidad de agredirla sexualmente en 2024.
La denuncia que reavivó el caso
Una mujer identificada como «Jane Doe» presentó el 16 de septiembre una demanda civil ante la Corte Suprema de Nueva York. Alegó que, a sus 20 años, siete integrantes de la fraternidad Chi Phi de Cornell University la drogaron y agredieron sexualmente durante horas en 2024. Ninguno de los señalados fue detenido.
Según declaró el abogado de la demandante, Thomas Giuffra, a CBS News, dos de los implicados fueron expulsados tras una investigación universitaria, mientras que los otros cinco recibieron suspensiones, ensayos disciplinarios o talleres. La mujer había denunciado el presunto ataque ante la policía de Cornell aproximadamente tres semanas después de ocurridos los hechos.
De acuerdo con WBNG-TV, durante la presunta agresión uno de los hombres habría enviado un mensaje en Snapchat a un grupo llamado «Chi Phi Actives» para anunciar contenido sexual gratuito.
La fiscalía reabre la investigación
La oficina del fiscal de distrito Matthew Van Houten había determinado previamente que no existían pruebas suficientes para presentar cargos penales. Tras la demanda, Van Houten indicó a ABC News que el caso será presentado ante un gran jurado con la cooperación de la demandante, con el fin de identificar elementos que puedan modificar la valoración previa.
Por su parte, Cornell cerró el capítulo de Chi Phi e inició su propia investigación tras conocerse la denuncia. La universidad formó una comisión que emitió un informe sobre el caso en marzo de 2026 y reconoció la existencia de la demanda la semana pasada.
«Me siento inquieta, enferma y ansiosa»
Florence Pugh publicó un mensaje en Instagram tras conocer la demanda. «Después de leer sobre la joven que fue violada en grupo en su universidad por su amigo y compañeros de escuela, me siento inquieta, enferma y ansiosa», escribió la actriz de Oppenheimer.
Pugh cuestionó el silencio de quienes conocieron el caso y señaló que la responsabilidad no recaería únicamente en los presuntos agresores. «Cada persona que supo o escuchó que esto estaba ocurriendo debería ser vista con seria preocupación. Son tan malvados como quienes lo planearon», escribió.
Asimismo, cuestionó a las instituciones educativas que, según afirmó, protegen a los hombres por temor a que sus futuros resulten afectados, sin mostrar la misma preocupación por las consecuencias para las mujeres. «No hay igualdad hasta que respeten nuestros cuerpos. No hay igualdad hasta que dejen de dañar nuestras almas. No hay igualdad hasta que nos dejen vivir. No hay igualdad hasta que podamos decir que nos sentimos seguras», concluyó Pugh en su publicación.




