Telescopio Swift de NASA caerá en la Tierra: ¿dónde y cuándo?
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Telescopio Swift de NASA caerá en la Tierra: ¿dónde y cuándo?

Radio 94.9•hace 22h

El Observatorio Neil Gehrels Swift, de 1.500 kg, reingresará a la Tierra alrededor del 6 de noviembre de 2026 tras más de dos décadas en órbita.

Zonas bajo monitoreo ante posible caída de fragmentos

La Fuerza Espacial de Estados Unidos monitorea una franja de reentrada que abarca zonas de África, Australia, India, el sudeste asiático y América Central y del Sur. Eso no significa que el impacto ocurra necesariamente en alguno de esos territorios. La mayor probabilidad es que los fragmentos caigan en el océano, dada la extensión de las superficies marítimas del planeta.

Durante el descenso, el calentamiento y las fuerzas aerodinámicas deberían destruir la mayor parte de la estructura. Sin embargo, algunos componentes resistentes —entre ellos las ruedas de reacción que controlan la orientación del observatorio— podrían sobrevivir y llegar a la superficie. La NASA indica que el riesgo para la población es bajo.

Por qué el Swift perdió su órbita estable

El descenso del observatorio se aceleró por el aumento de la actividad solar, que calentó y expandió las capas superiores de la atmósfera terrestre. Ese fenómeno, conocido como arrastre atmosférico, reduce progresivamente la altitud de los objetos en órbita. Ante eso, la NASA intentó una maniobra de rescate que no pudo completarse.

En julio de 2026, la agencia buscó prolongar la vida útil del telescopio mediante una nave robótica llamada LINK, desarrollada por Katalyst Space. El plan era elevar la órbita del observatorio unos 240 kilómetros, pero problemas en el sistema de orientación de la nave impidieron completar la maniobra. Swift continuó realizando observaciones hasta el 20 de octubre, cuando la resistencia atmosférica ya dificultaba mantener sus telescopios orientados de manera estable.

Dos décadas de observaciones del universo violento

El Swift fue lanzado el 20 de noviembre de 2004 con una misión prevista de apenas dos años. Su objetivo era detectar y estudiar los estallidos de rayos gamma, explosiones cósmicas que liberan enormes cantidades de energía en periodos muy breves. Contaba con tres instrumentos que observaban el universo en rayos gamma, rayos X y luz ultravioleta y visible.

En más de dos décadas de operaciones, el observatorio detectó más de 2.000 estallidos de rayos gamma y estudió más de 1.400 supernovas. También observó estrellas destruidas por agujeros negros, galaxias activas, asteroides y cometas. En mayo de 2005, por ejemplo, registró un estallido de rayos gamma de solo 0,03 segundos, una observación que contribuyó a investigar el origen de estas explosiones.

Asimismo, la misión dejó un archivo de más de 1,5 millones de imágenes y cerca de 12 terabytes de información científica. Según la NASA, sus observaciones han contribuido a la publicación de alrededor de 7.000 artículos académicos.