Un registro sin audio de menos de cinco minutos muestra a Kelly en ‘Art of Play’ el 10 de octubre, pero no aclara qué se dijo ni quién tiene razón.
Lo que muestran las cámaras y lo que no
El video, difundido por el periodista Pablo Torre en su pódcast Pablo Torre Finds Out, muestra a Clarkson ingresando al establecimiento alrededor de las 2:49 p. m., acompañada por sus hijos. La artista viste una camiseta amarilla, gorra gris, pantalones holgados y mochila.
Durante los primeros minutos, la cantante recorre el local, examina distintos objetos y toma algunos artículos de los estantes. Alrededor de las 2:52 p. m., se acerca a Molly, un pájaro mecánico con sonido y movimiento fijado en una pared, y conversa brevemente con un empleado mientras ambos gesticulan hacia el objeto.
Después, Clarkson devuelve los artículos que tomó y se dirige a la salida. Antes de marcharse, intercambia palabras con alguien detrás de la caja registradora y gesticula con los brazos, mientras algunos clientes vuelven la mirada hacia ella. Una grabación exterior la muestra sacando su teléfono y alejándose por la acera.
La controversia comenzó cuando la intérprete de Since U Been Gone relató en X que había viajado hasta Brooklyn con intención de comprar artículos en la tienda, pero que la trataron como si no pudiera pagarlos. «Me miraron literalmente como si no pudiera pagarlo y me dijeron que podían encontrarme algo comparable», escribió.
La cantante también comparó su experiencia con la de Julia Roberts en Pretty Woman, película en la que una vendedora trata despectivamente al personaje de la actriz en una boutique, y lanzó una crítica directa al negocio: «Eres un idiota y acabas de perder una gran venta».

La versión de Art of Play y el precio de Molly
Art of Play respondió el domingo 11 de octubre mediante un comunicado en Instagram. Los propietarios señalaron que Molly es una pieza única diseñada y creada por el artista Bliss Kolb, fijada permanentemente a la pared y no disponible para la venta, y que forma parte de los espectáculos de magia del establecimiento.
Clarkson rechazó esa explicación e indicó que había preguntado expresamente si el objeto estaba a la venta porque junto a él había una etiqueta con el precio de USD 15,000. Según su versión, un empleado confirmó ese costo y se ofreció a buscarle una alternativa comparable, trato que ella calificó de condescendiente.

Adam Rubin, uno de los copropietarios, precisó en una entrevista con New York Magazine publicada el 13 de octubre que la etiqueta buscaba identificar a posibles compradores interesados en encargar una pieza similar al artista, no en adquirir el ejemplar expuesto. «Es un malentendido», reiteró. También sostuvo que nada de lo ocurrido en la tienda justificaba, a su juicio, que Clarkson reprendiera al empleado antes de salir.
Sin embargo, Rubin reconoció que la situación cambió cuando la cantante utilizó su plataforma para criticar el negocio. Consultado de nuevo sobre el precio de Molly, el copropietario respondió de forma evasiva: «Como lo notaste, ahora hemos elevado el precio a 15 millones de dólares debido a la atención que recibió».




